Las mil y una ventajas del parquet

El mejor suelo sin dudarlo, es el de parquet
El parquet es ideal para decorar

Mi tía Inés me contagió la pasión por las casitas de madera. Siempre me fascinaron. Cuando la visitaba en su villa del pueblo, me pasaba horas contemplando su colección de casas, llenas de miniaturas y de los más espectaculares detalles.

Y es por eso y no por otra cosa, por lo que me aficioné desde muy joven a los muebles y la decoración.

Con diez años, ya le decía a los mayores que, de adulta, quería ser decoradora. Respuesta que fascinaba a casi todos, porque en boca de una chiquilla, resultaba al menos extraña.

También debo reconocer que mi madre tenía la costumbre de comprar todas las revistas sobre hogar y decoración que caían en sus manos, y gracias a ellas, me interesé aún más por el tema y aprendí montones de cosas.

Por circunstancias imprevistas de la vida, acabé estudiando derecho y hoy día soy abogada penalista y no me dedico a nada parecido a lo que hace un decorador. Sin embargo, la afición no la he perdido y son muchos los amigos y familiares que acuden a mí cuando compran sus casas y no saben cómo afrontar esas cuestiones.

Yo, por mi parte, viví hasta los veintiún años en casa de mis padres.

Después, pasé casi diez años viviendo de alquiler en distintos puntos de mi ciudad, lo que me permitió conocer a fondo varios de sus interesantes barrios.

Dos de las cosas que me prometía a mí misma cuando me comprara una casa, es que tendría una pequeña piscina y un jardín, y que los suelos serían de parquet.

No entiendo  a la gente que se empeña en poner la clásica solería en el suelo, pudiendo instalar parquet.

En mis casas de alquiler, sufrí lo indecible con las dichosas baldosas. O eran directamente muy feas, o se manchaban con cualquier producto o no había forma de dejarlas brillantes. Por mucho que fregara, el suelo parecía estar sucio.

Quizá sea una manía mía, pero no estoy contenta hasta que veo los pasillos y las habitaciones completamente relucientes.

Además, el parquet es mucho más cálido y acogedor, y las habitaciones resultan más agradables. No tiene ni punta de comparación.

Hoy día, se puede instalar un suelo sintético que imita a la madera a las mil perfecciones. Por si fuera poco es un producto muy duradero y con mucha resistencia, de modo que no importa que tu casa esté muy concurrida o que tengas hijos o animales traviesos.

Sólo tocar este tipo de materiales, ya es mucho más agradable que estar en contacto con los fríos suelos de solería tradicionales.

Cuando el verano pasado me entregaron por fin las llaves de mi nuevo hogar, lo primero que hice fue buscar una tienda de parquet en Barcelona, para que me instalaran el por mí tan deseado parquet.

Primero pensé en ponerlo sólo en algunas partes de la casa, pero al final me gustó tanto, que acabé por colocarlo en toda.

Dos de las cosas que más me gustan, a parte de su gran resistencia, es lo bien que se limpian y lo perfectos que quedan después, y lo silenciosos que son.

Adoro llegar a casa después de un interminable día de trabajo, quitarme los zapatos y pasear descalza por el parquet.

Es una sensación única.

Decorar con pergolas de madera

Como elegir una pergola de madera
Las pergolas de madera son ideales

Hasta los veintiún años viví en un bloque de viviendas en el centro de la ciudad y creo que por eso, cuando me mudé a un chalet en el campo, disfruté tantísimo de la diferencia, que además para mí, se tradujo en una inmensa mejora en calidad de vida.

Respirar aire puro, dormir en el silencio que sólo los grillos a veces interrumpen, vivir a diario bajo el sol radiante de los cielos de mi tierra, oír el canto de los pájaros cada mañana… Los tesoros de la naturaleza no tienen precio, y con frecuencia, vivimos de espaldas a ellos, sin ser conscientes de todo lo que nos estamos perdiendo.

Yo me di cuenta de esto incluso el primer día que me mudé a las afueras de la ciudad.

Desde entonces, no he querido ni pensar en cambiar de nuevo y volver al centro. Ya no sabría vivir en otra parte. Me faltaría el aire.

También es cierto, todo hay que decirlo, que vivir en el campo presenta algunos inconvenientes y desventajas en relación con la vida en la ciudad: el coche es imprescindible para desplazarse; el clima es más duro; hay más insectos; más riesgo de robos (o al menos, más facilidad); etc…

No obstante, son inconvenientes que tienen –en mayor o menor medida- una razonablemente buena solución.

Una de las cosas que, aunque parezca tonta, nos supuso algunos quebraderos de cabeza a mi familia y a mí, fue cómo decorar el exterior de la vivienda, para que el entorno de la piscina y barbacoa resultaran un lugar cómodo.

Tenemos tres hijos pequeños y con nuestro magnífico clima, sabíamos de sobra desde el principio, que buena parte de nuestras vidas y las suyas, iba a transcurrir en el exterior de la casa, en los jardines.

En los meses de menos rigor climatológico, no había ningún problema, pero los veranos y los inviernos a veces son duros aquí.

Al principio, como buenos novatos, para el verano compramos una de esas pérgolas de loneta que mucha gente se lleva a la playa, con objeto de tener una zona fresca donde comer y disfrutar en verano. Pero el caso es que no duró ni dos meses, porque el sol implacable y los días de viento, la arruinaron con sorprendente facilidad.

Fuimos a comprar otra de mejor calidad, y la fijamos al suelo con grandes macetones de cemento, pensando que el problema estaría solucionado. Pero tampoco fue buena idea, porque una noche, el fuerte viento de levante, levantó la pérgola por los aires –pese a los macetones- y la hizo volar por el campo varios kilómetros más allá de nuestra propiedad.

Yo le dije a mi marido que quería desistir de intentarlo de nuevo y que habría que sacrificar esos bonitos espacios al aire libre y hacer menos barbacoas durante el verano.

Pero él dijo que ni hablar, porque no tenía intención de renunciar a algo tan bueno, así que empezó a investigar y a buscar soluciones.

Después de visitar a muchos profesionales de la decoración y estudiar las distintas propuestas, se decidió por las pergolas de madera, y reconozco que fue la mejor decisión.

Esta vez ni el viento, ni el sol ni la lluvia afectaron a la pérgola, y después de muchos años, luce tan bonita como el primer día. Y por si fuera poco, se puede hacer a tu gusto al 100%.

Ahora siempre podemos disfrutar de la piscina, el jardín y la barbacoa, sea invierno o verano, en un entorno bonito y  muy cómodo.

Os lo recomiendo a todos: elegidlas desde el principio, porque os ahorraréis dinero, quebraderos de cabeza y disgustos.