Las lámparas como objeto decorativo

Un flexo sirve como objeto decorativo
Decorar con una lámpara

Desde pequeña, a mi madre siempre le ha fascinado el tema de la decoración y los muebles.

En cambio, yo no le acabo de ver la gracia.

Sin duda, los muebles y ciertos objetos decorativos son útiles y muy necesarios, y en el día a día, reconozco que hago continuo uso de ellos.

Pero el caso es que al final es ella quien se encarga de comprarme cosas como mesas, lámparas o percheros, porque a mí me cuesta elegir y no entiendo de estos temas.

El último piso que alquilé, se puede decir que tenía una decoración minimalista.

Tan minimalista, que ni siquiera contaba con una mesa de salón para poder tomarte un café o una copa cómodamente, viendo la televisión.

Tan pronto como mi madre lo visitó, sentenció que  yo necesitaba urgentemente una mesita.

Y yo le dije que me parecía bien. El problema fue que ella no entendió mi concepto de “mesita”.

Mesita es una mesa de pequeñas dimensiones, ligera y fácilmente transportable. Al menos, en mi opinión.

En cambio, mi madre cree que una mesita de salón es una mesa de cristal con patas metálicas que pesa toneladas. Así que un buen día -con toda su buena intención- me regaló una de esas características.

Muy bonita, lo reconozco, pero perdió todo su encanto, cuando hace unos días, me tuve que mudar a un nuevo piso y llegó el momento de trasladar la mesa…

Yo procuro no acumular objetos innecesarios, así que todas las mudanzas las he hecho siempre en mi propio vehículo, sin necesidad de contratar camiones de mudanza ni nada por el estilo. Así que pensé -inocente de mí- que podría con aquella mesa yo sola.

Pero qué va.

Necesité convencer a un amigo para que me ayudara a subirla al coche.

Mi madre y sus regalos, en fin: que a veces son un incordio.

Sin embargo, hace poco me regaló un objeto mucho más liviano y que me resulta muy útil en casa: una lámpara flexo. Es de metal plateado y cabe en cualquier parte, y además de ser muy decorativa, me proporciona una iluminación inmejorable.

Soy mucho de leer en el sofá en las tardes de invierno, bien envuelta y calentita en una manta. Así que me gusta poder orientar el flexo de la lámpara hacia el libro y leer con buena luz.

He pensado incluso que voy a comprarme otra igual para ponerla en el dormitorio, porque a veces también leo en la cama antes de dormirme, y la lámpara del techo no alumbra todo lo que debería.